El saqueo continúa

La semana pasada “Macri inauguró Expoagro y convocó a una revolución productiva en el campo”, tituló el diario Clarín la nota sobre la inauguración de la muestra agropecuaria. El presidente habló sobre agregar valor a las materias primas para generar trabajo genuino en el interior: “tenemos que lograr que el país se llene de fábricas”, también habló de transformar a la Argentina de “granero” a “supermercado” del mundo.

Sin dudas, se trata de un deseo que nos gustaría compartir a los que vivimos en el Alto Valle de Río Negro y nos criamos a la sombra de montes de manzanos y perales, sin embargo, el sector rural sigue librado a la lógica del mercado. En Allen, en el centro del Alto Valle del Río Negro, desde 2013 se experimenta un avance acelerado de la extracción de gas y petróleo a través de la técnica del fracking, que se alimenta con mucha voracidad de suelo productivo, productores y puestos de trabajo. Además del impacto sobre la fruticultura, la población rural viene denunciando contaminación (de suelo, agua, aire y ruidos molestos) que se traduce en el incremento de problemas de salud como afecciones respiratorias por venteo de gases y proliferación de casos de cáncer y pérdida de embarazos, que requieren la urgente intervención de Salud Pública para determinar las posibles causas y su relación con el fenómeno.

Desde el gobierno provincial se habla de convivencia entre las dos economías. Pero la incompatibilidad de las dos actividades se visualiza en la perdida creciente de suelo productivo y el incremento de montes abandonados, riesgos sanitarios en la fruta por contaminación lumínica, fragmentación del espacio productivo que dificultan los controles sanitarios en bloque como el método de confusión sexual para carpocapsa (alternativa a los plaguicidas), complejiza el mantenimiento del sistema de riego, además de los riesgos elevados de contaminación de napas y aguas superficiales.
A su vez, los estándares de exportación pueden cambiar y ser rechazada la fruta que se produce en el Alto Valle. Chile (nuestro principal competidor) ya se diferencia con las manzanas libres de fracking. La imagen que se muestra abajo, pertenece a un video realizado por una productora brasilera. En los últimos años Brasil se convirtió en nuestro principal comprador de fruta.

Manzanas libre de fracking

Manzanas libres de fracking

El suelo productivo, así como la infraestructura y capital social asociado debería ser preservado a través de la generación de una política pública. La sociedad del Alto Valle se desarrolló alrededor de la cultura rural y el impacto que puede producir la instalación de una economía basada en la extracción de gas y petróleo, a través del fracking, puede ser muy elevado. Se trata de decisiones que pueden transformar de manera irreversible el territorio, y debería ser plebiscitada y analizada de manera adecuada.

La “crisis frutícola” no justifica el cambio de uso del suelo rural, por el contrario debería representar una oportunidad para debatir un nuevo modelo basado en la soberanía alimentaria, la agricultura familiar y la agroecología. Se ha invertido mucho para desarrollar suelo fértil capaz de producir una gran variedad de alimentos, que van más allá de manzanas y peras, como se viene observando con el desarrollo hortícola, pasturas y producción agropecuaria asociada, frutos secos, entre otros.

El extractivismo nos impone modelos de mal desarrollo, de injusticia ambiental, donde lo único que importa es la exportación a cualquier costo, y cuyas consecuencias sociales, económicas, culturales y políticas son sistemáticamente minimizadas. Con la imposición forzada de estas prácticas experimentamos una regresión de la democracia: sin licencia social, sin consulta popular, sin controles ambientales y con escasa presencia del Estado.

Lic. Diego Rodil
Congresal PS
Centro Socialista A. Bravo – Gra. Roca